10.8.08

Wevada

Parada en el mismo lugar, veo pasar el tiempo. Yo, sin ilusión, me pregunto qué es vivir, y nunca obtengo respuesta; sin embargo, creo que vivo cuando me permites ver tu sonrisa, por eso, muero lentamente, y es que casi no te veo.
Una vez más puse a prueba mi fe, y una vez más --como de costumbre-- me decepcioné; caí cuesta abajo, como si fuera una de las piedras que un suicida arroja desde lo alto para ver si tardan mucho en desaparecer, y así, me perdí en el abismo que creó tu mirada.
Hoy no he dormido pensando cómo hacer para no seguir pensando. Me he refugiado en el dolor que siento cada vez que abro los ojos y te pienso; dolor que no termina y eso me gusta.
No tengo nada, no me queda nada, sino mis manos, mis sucias, frías y nada delicadas manos; aquéllas que osaron tocarte y contaminaron tu rostro, tu dulce rostro...

No hay comentarios: