6.2.08

Conózcanme

Quien me conoce sabe que no miento, y que si lo hago, un sentimiento de culpa, el cual hace que confiese, me invade por completo. Me he levantado de múltiples caídas (han sido tantas que todavía tengo las huellas en las rodillas).
Constantemente, cambio de ánimo como de hábitos, me gustaría escribir que también de gustos, pero estos son un poco más duraderos. Reniego de las injusticias, me parece despreciable que mientras algunos mueran literalmente de hambre, otros gasten millones de dólares en un anillo de compromiso.
Me gusta experimentar todo tipo de emociones, sobre todo cuando estoy acompañada, asumo que se viven mejor así, aunque también disfruto de mi cotidiana soledad. Duermo mucho, pues mi ya deteriorado cerebro debe descansar mínimo 10 horas diarias.
Confieso que tengo delirios de persecución y que creo que me esperan en la calle para dispararme desde un auto en marcha. Suelo deprimirme sin dejar de ser alegre. Mis verdaderos amigos, que son muy pocos, son de aquellos que duran para toda la vida. Fumo demasiado, me sudan las manos, mis uñas son muy cortas y, usualmente, mis textos no son rígidos.
Debo hacer gala de mi buena ortografía. Me gustan los perros y mi celular es una porquería. Cuando me ilusiono, me vuelvo completamente estúpida, es un estado realmente agradable. Por ahora, no creo que alguien piense en mí.
Todavía no me hallo, pese a que ya sé qué quiero hacer toda la vida. Una vez, encontré lo que buscaba, pero lo perdí por tener 17 años. Creo en las coincidencias y extraño a Toby. Dicho esto, deben aceptar que soy genial, pero desordenada.

1 comentario:

Los ratoncitos dijo...

¡Aaanda, acomplejada! Bien que vas al Jockey Plaza y pagas con tu tarjeta BBVA.