9.2.08

A tu sombra, a tu recuerdo...





«Hace muchos, muchos años atrás.»



Son definitivamente las noches las que nos vuelven felinos. Es el alcohol el que nos degenera la percepción y nos vuelve estúpidamente más agradables, cariñosos y fácilmente degenerables... Escribo.
La vida es tan corta, comprendí con el paso del tiempo y demás experiencias que marcaron mi existencia mucho de lo que perdí, gané y vi pasar ante mi incrédula mirada. Comprendí también que uno nunca sabe qué camino tomar hasta que se halla completamente perdido. En ese inexplorado sendero de mi vida, te encontré.
Quiero decirte, al fin, algo que no pude ni tuve tiempo de decir cuando aún pude: llenaste mis días de alegría, de esperanza, de cariño sincero y emociones diversas. Gracias por haberme hecho formar parte de tu vida, por ser parte importante de la mía, por ser mi mejor evento.
Seguro que cuando leas esto, existirán miles de pasos que me separen de ti. Aunque no sea del todo cierto, siempre estás a mi lado y lo sabes; pero así es esto de la distancia. Ahora, en este instante, tu cuerpo y el mío se alimentan de un aire diferente, de una luz distinta.
Estas líneas resultan ser inevitables, pues es mi deseo incontrolable de seguirte y de querer tenerte... aunque no sea yo misma quien viaje contigo, será este escrito el que te acompañe, pues es todo mi amor egoístamente capturado en este espacio.
Hay tanto que recordar hoy, tantas lágrimas que alguna vez materializaron las tristezas que ya pasaron, y yo que quiero seguir amándote, hacerte sentir eterno, infinito, insuperable, indestructible, único, verdadero...
Créeme, eres todo y, a la vez, eres cada detalle, por eso, en este momento, una sensación de melancolía ha invadido no sólo mi alma sino también mis pensamientos.
Te confieso que el leerte, me ha traído a la mente los más grandes recuerdos, los más lindos, los mejores, los más entrañables.
La vida, mi querido amigo, es un escenario de angustias; recuerda que sólo se les pone pruebas a aquellos que pueden superarlas. La fe que crees perdida, la esperanza que --sé-- todavía albergas deben ser alicientes para no decaer; porque ya sabes, si tú caes, yo caigo contigo, como alguna vez te dije.
No sabes lo que habría dado por acompañarte en tus momentos difíciles, por haberte dado una palabra de aliento, no tienes idea de cuánto hubiese querido que riamos y lloremos juntos, y es que ahora, yo y mi perturbada juventud vamos a la par sin un sentido, un motivo ni una razón para vivir, haces falta.
Y ya para terminar, debes de saber que conservo desde la primera mirada y el primer gesto. Lo conservo muy adentro, muy en el fondo. Y de muestra, te dejo una moneda, tu aro, mi tarjeta de presentación y las flores que me enviaste hace mucho tiempo.

Pero, como en todo, así como alguna vez me dejé morir por ti, que no te sorprenda que te culpe ahora de mi intranquilidad, y que te sirva esto: «Un día estás en la cima de la loma, te sientes idolatrado, querido; al día siguiente, vas cuesta abajo rodando». Lo aplico, lo estoy haciendo ahora.


Vete a la mierda, pero pasa antes por mi cama. Vuelve poco a poco, enciéndeme, pertúrbame, llámame, muérete y quédate así, muerto; pero vive en mi memoria.

No te olvides de nuestra eterna cita,

Un abrazo, un beso y todo mi resentimiento. Sé feliz con Paola.

Y gracias por dejar que me robe algunas de tus palabras.
P. d. Siempre tuya fuera de tiempo.

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