Recuerdo que hace unos años, esta era la canción clásica en la familia después del Cumpleaños feliz; recuerdo también la cara de los primos al oírla: algunos --confieso haber sido parte de ese clan-- nos hemos burlado y hemos sentido vergüenza ajena.
Anoche, después de mucho tiempo, la canté y la aplaudí junto con todos. Los años no pasan en vano, pienso yo; me hicieron dar cuenta de que la melodía medio ahuaynada no era tan mala después de todo y que era un buen pretexto para tenernos juntos a una sola voz...
Así comenzaba la fiesta.
---
«Todos tienen una madre, ninguna como la mía, que arde como lucecita haciéndomeeeee compañía [...].»
--Mami, ¿bailamos?
--Ay, mamita, me duele el pie; en serio, hijita...
--Baila, por la PM!
--Mi pieee... [pojjjjj, pojjjjjjjj...]
------------------
-Tú siempre exagerando.
-¿Alguien pidió la lambada?
-Sí, quien la pidió está en el baño.
Salí.
-(8)Chorando se foi quem um dia so me fez chorar... chorando estara ao lembrar de um amor que um dia nao soube cuidar.
-¿Bailas?
-Qué vergüenza. No sé contorsionarme.
-Descuida, yo te llevo.
-Entonces, llévame a otro lado.
-No ahora.
-¿Cuándo?
Se ha ido. Creo que lo asusté.
-----------------------
Por poco me caigo, me he golpeado el brazo. Maldición. Y yo que estoy con bivirí.
-Se te ve un moretón, arruina tu bronceado.
-Ojalá que piensen que los provocaste tú, así todos te odirían.
-¿Qué hora es?
-No sé, aún no me voy.
-Es tarde, creo que es hora de partir.
-Cuídate entonces.
---------------------------
-Señora, ¿me da permiso para enamorar a su hija?
-Jajajaja, ¡ven, escucha lo que dice éste!
-Anda, toma agua, papito, más ebrio no puedes estar.
--------------------------
Un par de canciones más, tragos de ida y de vuelta. Extrañaba reunirme con la familia, ésa que tanto nos quiere, ésa que dentro de todo siempre está cerca y sobre todo celebrando a una de las personas que más quiero y que más nos entiende.
---
Todo lo escrito anteriormente son huevadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario